La Gentrificación en América Latina

PUBLICADO: 2015-09-29
A continuación presentamos la entrevista realizada, para #ElNoLugar, a  Michael Janoschka 
¿Es necesario conservar el término de gentrificación para el análisis de este fenómeno en las ciudades de América Latina?
El término de gentrificación tiene un significado específico que va más allá de describir de forma neutra los procesos de transformación en la ciudad. Tiene un bagaje político. Tiene la capacidad de articular la reivindicación política y esto le hace un término muy útil tanto para los movimientos sociales como para articular propuestas y críticas a la ciudad neoliberal contemporánea. Nos ayuda a ganar la hegemonía sobre la definición de una terminología alternativa, porque los términos que normalmente se usan en los estudios urbanos y en la planificación urbana nos dan a entender como si todo lo que esté ocurriendo tuviera una connotación positiva. ¿Quién va estar en contra de la revitalización del centro histórico? ¿Quién va a estar en contra del rescate del centro histórico? ¿Quién va a estar en contra de la rehabilitación de edificios? Siempre esos términos implican supuestamente algo positivo y es difícil articular una crítica contra ellos.

El termino gentrificación lo que hace es dejar claro que estos procesos de revitalización, rehabilitación y rescate tienen una connotación política y forman parte del despliegue de las políticas neoliberales. Forman parte del discurso hegemónico y se aplican para fomentar la desigualdad en la ciudad, la expulsión y el desplazamiento de ciertas subjetividades, sea del comercio informal, de apropiaciones del espacio público que no estén deseadas o en general de las clases populares de las áreas centrales de la ciudad; además articula una crítica en contra del modelo neoliberal actual. Creo que en esto nos ayuda y por eso me parece importante utilizarlo en los estudios urbanos críticos.

¿Existe una latino gentrificación?
En nuestos estudios lo que hemos intentado analizar es ¿Cuáles son las diferencias entre la gentrificación en el mundo anglosajón y los procesos urbanos que están ocurriendo las ciudades latinoamericanas?

Lo que existe es, en primer lugar, una situación político-económica en América Latina marcadamente diferente de la de Estados Unidos o la de Europa, y eso hace que la ciudad se estructure también de otra manera. Pensamos, en toda la informalidad tanto en la reproducción económica de las clases populares, como en la vivienda. Esto no existe de tal magnitud en el mundo anglosajón, pero hay muchas otras cosas que difieren: el rol de Estado, el rol de los actores privados, etc.

Entonces se configura una ciudad y un escenario en el cual se desarrollan los procesos de gentrificación de una forma marcadamente diferente. Ahora, a mí personalmente no me gusta el término latino-gentrificación porque implica esencializar el término ‘latino’ y generalizar demasiado sobre las configuraciones espaciales de las ciudades latinoamericanas – hoy día difícil de mantener. Quizás esto era posible todavía al final de la época de los noventa cuando en casi la totalidad de las ciudades latinoamericanas hubo un patrón explícitamente neoliberal, y esto condujo a unos procesos relativamente homogéneos. Sin embargo, hoy día, las pautas en una y en otra ciudad son tan diferenciadas y tan variadas que es difícil ponerlo todo en una sartén analítica.

A partir de los estudios que hicimos en Contested Cities articulamos cuatro grandes dimensiones, que ayudan a entender cómo se articulan en las distintas ciudades los procesos de gentrificación. Y luego las clasificamos en dos dinámicas, una es más relacionada con cuestiones de patrimonio, de carácter cultural e intangible; y la otra relacionada al mercado inmobiliario puro y duro.

A partir de ello, estilamos ejemplos ideales, que nos ayudan a entender los procesos de gentrificación mejor. Observamos que en Ciudad de México una profunda rearticulación del patrimonio del centro histórico que implica una gentrificación que valoriza y desposee el patrimonio arquitectónico e histórico de las clases populares. En el caso de Buenos Aires, este fenómeno ocurre con la cultura, es decir con el patrimonio cultural intangible del tango. Hay áreas de la ciudad como San Telmo, partes de La Boca, toda el área del Abasto que se han ido reconfigurando con la idea de promocionar el mito de Carlos Gardel y del tango. Entonces, los negocios mobiliarios aprovechan ese patrimonio cultural y lo ponen en valor; para turistas extranjeros, para gente que tiene ganas de aprender tango, de mirar lo que ha ido ocurriendo hace décadas en esos lugares – y a la vez se modifica la estructuración del mercado inmobiliario y de la configuración socio-espacial del barrio, surgen nuevos conflictos por la apropiación del espacio.

Por otro lado, en Santiago de Chile existe un desarrollo espectacular del un retorno del capital al centro y el desarrollo de unas torres, . unas torres de viviendas de clase medias, medias bajas, medias altas, según el área, cuya construcción desposee y expulsa a los habitantes originarios. En Santiago de Chile, se duplicó el número de viviendas en la comuna de Santiago (es decir, el centro de la ciudad) en solo una década. Y los estudios en nuestro proyecto demuestran claramente la expulsión de las personas que antes vivían ahí por las subidas de los precios; y por otro lado, cabe señalar la violencia de la arquitectura que se ha ido construyendo: no se ha creado ciudad; Santiago ha sido simplemente transformado en una urbe que maximiza el capital y la inversión inmobiliaria de manera más pura y dura.

Finalmente, en Rio de Janeiro observamos la militarización y un permanente estado de excepción que se ejecuta por la preparación de la ciudad para las olimpiadas, y los otros eventos que han ido celebrando en los últimos años. Son sobre todo las favelas donde se establece un control férreo sobre el comportmaiento social, en una configuración geográfica tan especial que tiene Rio de Janeiro donde en las zonas centrales el 40% de la población es población de favelas. Entonces, el control de esas áreas y su consiguiente incorporación a los mercados es fundamental para prepararlas para procesos de gentrificación. – ¿A qué me refiero? – Cuando se regularice el terreno en una favela, al día siguiente sus habitantes no solamente tienen un título de propiedad sino también recbirián una factura de luz, factura de teléfono y tendrán enfrentar toda una seria de gastos que antes simplemente no pagaban. Por lo cual, se aumenta el coste de vida en la favela y a la larga los habitantes más desfavorecidos serán expulsadas por la formalización de mercados, hacia otros lados más periféricos. Yen el caso de Rio, este proceso se acompaños por una política de construcción de vivienda social en la últra-periferia de la ciudad, que organiza una expulsión estratégica, hacia zonas en las cuales sus demandas y su miseria son menos visibles para los ojos de los turistas y habitantes ‘blancos’.

Estos casos nos dan una idea de cuan diferente es la gentrificación si la comparamos con el mundo anglosajón. Nos da también a entender que tenemos en cada una las ciudades tipos distintos (de gentrificación). Lo de patrimonio también existe en Santiago de Chile y en Rio, la producción de vivienda social existe en México, Chile y Buenos Aires; pero hay en cada sitio una fuerza que es más dominante. Ahora si lo miramos o si lo intentamos trasladar a otras ciudades latinoamericanas, tendríamos que ver como se configura el mercado inmobiliario en cada ciudad y cuáles son los procesos exactos detrás de la gentrificación.

La gentrificación en sí es como significante vacío, que nos indica que hay una injusticia, hay una expulsión, hay un desplazamiento de las clases populares de ciertas áreas que están bajo la lupa del interés capitalista. Y esto en cada ciudad, en cada país, se origina y se expresa de otra manera. Seguro que en Lima es distinto y la experiencia aquí en Quito (la entrevista se desarrolló en Quito), que estamos viendo, también nos muestra que los procesos son aquí marcadamente diferente de los que hemos visto en otras ciudades. Entonces, es difícil mantener ese término latino-gentrificación.

¿Cuáles son las principales diferencias entre la gentrificación de ciudades europeas y las de América Latina? Si uno tuviera que señalar 4 diferencias principales.
Bueno algunas ya te señale en la repuesta a la pregunta anterior. Por una lado, si revisamos discútelos debates de la gentrificación en el mundo anglosajón y en Europa con los de la academia latinoamericana, pues hay una marcada diferencia en los discursos. Y eso responde a la configuración urbana. Podemos señalar cuatro discursos dominantes en al ciudades latinoamericanas que nos hacen pensar cómo se configuran las fuerzas detrás de la gentrificación. El primero tiene que ver con el rol de la producción simbólica de la ciudad, es decir, cuáles son las transformaciones simbólicas necesarias antes de que la inversión del capital sea rentable y la gentrificación se pueda producir. Y para eso en muchos casos hace falta un enorme control, una expulsión de lo que es la apropiación tradicional del espacio público, una ‘higienización’ social y limpieza del espacio. Todo esto no se hace solo, sino que funciona a través de la acción del Estado, clave para preparar el escenario de gentrificación.

En segundo lugar, es el rol que toma el Estado o la actitud del Estado y su conexión con los actores privados en la transformación de la ciudad. Aquí juega un rol la producción de vivienda social,; la forma en la que Estado prepara la ciudad para el turismo; cómo el Estado ejecuta mega-proyectos para transformar la ciudad, pensemos en Puerto Madero en Buenos Aires, o Puerto Maravilla en Rio de Janeiro, que construyen un tipo de urbanidad excluyente y exclusiva.

En tercer lugar, consideramos central la transformación de la informalidad existente, sobre todo en el mercado de la vivienda, que construye nuevos nichos de mercado cuando se formaliza. Sobre todo en barrios informales que están en áreas céntricas y estas áreas céntricas están en el ojo de la mirada del mercado inmobiliario.

Y en el cuarto lugar, podemos destacar la resistencia a la gentrificación. Los movimientos sociales, las luchas urbanas, tanto las que vemos pero también todo lo inconsciente, a partir de prácticas diarias que frenan al capitalismo en su avance sobre los espacios de las clases populares. Y esto es bien especifico en el mundo hispano-hablante, que existe una gran conciencia, una enorme resistencia por parte de las clases populares a dejar su territorio y dejar paso al capitalismo especulativo. Y es algo que en Europa apenas está ocurriendo. Donde los procesos de gentrificación son muchos más lineales y muchos menos contestados.

Todo esto hace, igualmente, que el propio termino, otra vez, tiene otro significado aquí. Y me resulta importante resaltar eso que cuando me preguntas por qué se usa el término. Yo empecé a usar e termino gentrificación después de conversar con el MPL en Santiago de Chile que en una visita me contactó y me dijo: “Oye, nosotros aquí estamos viviendo un proceso de gentrificación. Estamos intentado luchar contra la especulación en nuestro barrio y estamos usando ese término pero tenemos la sensación que tú nos puedes, a partir de mejor perfilar cómo usamos el término”. Entonces, si los movimientos sociales lo usan, como el caso de Santiago de Chile, me parece algo relevante para la investigación urbana.

¿Un caso específico de resistencia urbana frente a la gentrificación que haya logrado su cometido?
Bueno, tomemos el mismo caso de Peñalolén en Santiago de Chile donde hubo una propuesta en un barrio que era un barrio popular de autoconstrucción de los años 60 – 70, donde la gente había progresado, las casas después de 40 o 50 años son de mejor calidad; pero sigue habiendo todo una organización local de los vecinos, un sentimiento de barrio de mucho arraigo. Entonces se propuso, desde el gobierno local, ejecutar un nuevo Plan Regulador en partes de esa comuna, un plan que preveía la construcción de un total de 50 mil viviendas en altura, incluyendo la demolición de casas de los pobladores, de la transformación de los espacios públicos, la transformación de un parque en 15 mil viviendas, preparando así la invasión de clases medias-altas. Pues, a partir de una lucha que utilizaba el propio término gentrificación, se logró una movilización vecinal que culminó a finales de 2013 o a principios del siguiente año si recuerdo bien en la petición de un plebiscito de los habitantes, que querían votar sobre ese Plan Regulador. Y ganó el No; haciendo fracasar la estrategia del gobierno local de implementar un cambio drástico en el barrio.

Por lo cual ahí tenemos un ejemplo en contra de un específico tipo de gentrificación que hubiera ocurrido en ese barrio con todos los procesos de expulsión y desplazamiento. Ahora se está discutiendo como transformar los espacios públicos, la construcción de vivienda social para los propios habitantes que necesitan algunas áreas de expansión porque sus hijos quieren tener su propias casas y quedarse en el barrio, etcétera. Pero se hace una, o se intenta hacer, una planificación, unas propuestas que consideran importante el derecho a permanecer y mantenerse en el espacio que tú has vivido toda la vida. Eso es algo fundamental para la trasformación de la ciudad. No estoy en absoluto en contra de que se renueven las casas, que haya cambios, trasformaciones y mejoras en los barrios, pero la pregunta es: ¿Cómo podemos articular una política de transformación urbana en la cual las personas que actualmente viven en un espacio puedan mantenerse en ese espacio?; porque también las clases populares tienen el derecho a la centralidad, a vivir y apropiar el centro urbano, algo fundamental para cohesionar una sociedad.

Si miramos el caso de Quito, puede ser que el propio proceso de gentrificación del centro histórico es de alguna manera un proceso fragmentado, medio frustrado, medio parado. Al menos, se ha intentado durante 30 años de transformar el centro histórico y no pudo avanzar hacia donde el capital hubiera querido. Pero tenemos que recordar que los procesos de gentrificación son largos, pueden durar décadas y a veces son las victorias intermedias que hacen que una movilización vecinal pare, se calme y con eso el capital pueda volver con más énfasis en una segunda, tercera ronda. Entonces cuando hay ese tipo de victorias, de éxitos y ejemplos, en los cuales no se ha producido un proceso de gentrificación a pesar de que ha habido intenciones claras, tenemos que cuidarnos de cantar victorias y ver cómo articulamos y transformamos el barrio para que sea resistente de cara al futuro también

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Entrevista realizada y publicada con colaboración de: 

– Alejandra Marulanda Hernández

– Gabriella Huanay Figueroa

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