Ley Fuks

Sistema de Gestión del Riesgo de Desastres
Por Gabriel Fuks, Legislador de la Ciudad de Buenos Aires, para PropAMBA

p1Es muy posible que pocos de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires sepan que la normativa que hoy rige los principios de la protección de los ciudadanos es la denominada Ley de Defensa Civil, redactada durante la presidencia de Jorge Rafael Videla, y sancionada y promulgada de facto por la última dictadura militar. Se trata de la ley de facto 22.418 dictada el 5 de marzo de 1981 a la que acompaña su correspondiente Decreto reglamentario 1.170 del 18 de junio de 1982. Estas fueron normas establecidas cuando el criterio de “defensa” era frente al ataque terrorista y para el cual la amenaza principal era el peligro de rebelión que podía provenir de la misma sociedad.
Desde esa fecha, se produjeron importantes cambios, tanto en el campo político como en el de la materia de protección de la población. Desde lo político se pueden enumerar la recuperación de la democracia y la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, como los hechos más relevantes.
En cuanto a la temática de protección de la población, y acompañando la propia evolución que siguieron los organismos internacionales del sistema de Naciones Unidas junto a organismos como la Cruz Roja Internacional, se avanzó en el los conceptos de Protección Civil, la gestión del riesgo de desastres y el aumento de la resiliencia de las ciudades. Los gobiernos de la mayoría de los países y ciudades del mundo han ido modificando e incorporando estos conceptos en su normativa y en su gestión.o ha ocurrido esto hasta ahora en nuestra Ciudad por lo que presentamos un proyecto de ley que justamente propone la creación de un Sistema de Gestión del Riesgo de Desastres, al que denominamos SIGRID, y lleva como número de Expediente el 769-D-2015. Esta es la primera vez que se propone en un proyecto de ley la incorporación de la gestión del riesgo en la administración y en el corpus normativo de la Ciudad.
El objeto principal de la ley es “establecer la regulación normativa necesaria para eliminar o disminuir al máximo posible los desastres de cualquier índole que puedan afectar las vidas de las personas, sus bienes y su ambiente en la Ciudad, y mitigar sus consecuencias a través de una adecuada prevención de las amenazas y una respuesta eficaz frente al evento”. Y se establece como uno de los objetivos específicos: “La promoción para la incorporación de la Gestión del Riesgo de Desastres en los procesos de ordenamiento territorial y el planeamiento urbano”.
El planeamiento urbano de Ciudad de Buenos Aires debe entre otras metas, brindar seguridad, y el modo de hacerlo es comenzando por la prevención.

De manera resumida, las propuestas más destacadas y novedosas del proyecto son las siguientes:

  1. Incorpora la perspectiva de riesgo a la gestión: promueve la prevención ante los desastres de forma temprana, interdisciplinaria y transversal.
  1. Establece los principios, políticas, lineamientos, elementos y procesos indispensables para una política de prevención que atienda a los actores urbanos más vulnerables.
  1. Contempla la situación particular de la Ciudad de Buenos Aires, dentro del contexto interjurisdiccional, para establecer convenios, tratados y acuerdos con el gobierno federal y los municipios del conurbano para atender las situaciones de prevención del riesgo y emergencias.
  1. Organiza la estructura organizacional, define los instrumentos de planificación, incorpora los sistemas de información y describe los mecanismos de funcionamiento.
  1. Propone a la comuna y la organización comunitaria como uno de los ejes en la gestión local del riesgo.
  1. Establece la obligación de crear mapas de riesgo y planes de contingencia, que atiendan de manera preferente la situación de aquellos con mayor vulnerabilidad: ancianos, personas con discapacidades, niños y enfermos. Se ha incluido además contemplar la situación de los animales domésticos.

La Política de Gestión del Riesgo de Desastres se rige -entre otros- por el Principio de sostenibilidad ambiental la que requiere de la utilización racional de los recursos naturales, la ocupación sostenible del territorio, la mitigación del cambio climático y la protección del medio ambiente como características irreductibles para la contribución a la gestión del riesgo de desastres.
Desde los lineamientos, se establece que La Gestión del Riesgo de Desastres debe ser parte intrínseca de los procesos de planificación de todos los niveles y áreas de la Administración, los que deben reducir el riesgo de su propia actividad y deben evitar la creación de nuevos riesgos.
Concretamente, cada plan, programa, proyecto, acción e iniciativa que se realice en cada área del gobierno de la Ciudad deberá tener en cuenta la gestión de riesgo. Esto quiere decir que deberá considerar, evaluar y eventualmente corregir la medida en cuanto a su impacto en la seguridad del ambiente, de los bienes y de las personas y teniendo en cuenta tres modos de gestión: la prospectiva -entendida como el conjunto de acciones que se planifican y realizan con el fin de evitar y prevenir la conformación del riesgo futuro que podría originarse con el desarrollo de nuevas inversiones y proyectos en el territorio-, la correctiva – el conjunto de acciones que se planifican y realizan con el objeto de corregir o mitigar el riesgo existente- y la reactiva -como el conjunto de acciones y medidas destinadas a enfrentar los desastres ya sea por un peligro inminente o por la materialización del riesgo-.
Para ello incorporamos la SECCIÓN 5ª – Gestión del riesgo de desastres en la planificación. El Artículo 49° establece que “Los planes de ordenamiento territorial y ambiental, de manejo de cuencas hidrográficas, de planificación del desarrollo y todo otro plan o programa con impacto en el territorio deben integrar el análisis del riesgo en el diagnóstico biofísico, económico y socioambiental y considerar el riesgo de desastres como un condicionante para el uso y la ocupación del territorio, procurando de esta forma evitar la configuración de nuevas condiciones de riesgo.”
Hay que cambiar los códigos de edificación y de planeamiento urbano para adaptarlos a esa realidad. La primera y más urgente medida es definir con claridad las zonas con riesgo de inundación y comenzar a actuar en ellas. Esto permitiría construir de otra manera en zonas con riesgo de inundación. No puede seguir densificándose una zona anegable.
En este mismo sentido el Artículo 50° estipula que “Los organismos de planificación deben seguir las orientaciones y directrices señalados en el Plan Integral de Gestión del Riesgo de Desastres, y contemplar las disposiciones y recomendaciones específicas sobre la materia, en especial, en lo relativo a la incorporación efectiva del riesgo de desastre como un determinante ambiental que debe ser considerado en la evaluación de impacto ambiental, los planes de desarrollo y los de ordenamiento territorial“.
Los Artículos 51° y 52 tratan de la Incorporación de la Política de Gestión del Riesgo de Desastres en la inversión pública y privada y de la Previsión en las Contrataciones.

En lo que estipulan las Disposiciones Transitorias, el Poder Ejecutivo deberá adecuar su estructura orgánica

  1. adecuar la reglamentación de la normativa hoy vigente a los principios, políticas, lineamientos, objetivos, elementos y procesos de implementación..
  2. enviar a la Legislatura los pertinentes proyectos de ley necesarios.
  3. revisar y actualizar los planes hoy existentes en la Ciudad relativos a prevención y reducción de riesgo de desastres, recuperación social, reconstrucción y reactivación económica, infraestructura y ordenamiento territorial y ambiental, adecuándolos a la presente ley;

El de los desastres es un tema que requiere constancia en el tiempo, políticas de larga duración que permitan ir manejando socialmente el riesgo. Esto es: anticipar los peligros, evaluar la exposición de personas y bienes, tomar en cuenta la vulnerabilidad social y reconocer las incertidumbres emergentes.
Hay un tema que no quedo incluido en este proyecto de ley pero que creo que no debe ser dejado de lado e iniciar un debate que es el costo de la protección del riesgo, y relacionado con esto las plusvalías urbanas y las medidas compensatorias. Queda abierto definir si debemos crear un impuesto diferencial para las zonas en las que las obras públicas permitieron revalorizar los terrenos, y en caso de ser así cuál debe ser el destino de esa valorización inmobiliaria si es capturada por el Estado.
Para terminar quiero volver a citar al General Perón, así como lo hacemos en el cierre de los fundamentos del proyecto cuando dijo: “el que no tiene buena cabeza para prever ha de tener buenas espaldas para aguantar”.
Sepamos prever.

Texto completo de la ley
http://www.cedom.gov.ar/es/busca/proyect/datproy.php?proyecto=201500769

Nota relacionada: http://www.noticiasurbanas.com.ar/noticias/efecto-iron-mountain-fuks-quiere-otra-ley-de-gestion-del-riesgo/

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