“Manejar en Buenos Aires es espantoso”

Diario Z
Livingston: “Manejar en Buenos Aires es espantoso”

El caos de colectivos, autos, motos y bicis en la calle porteñas genera altísimos niveles de estrés. La cantidad de vehículos y la lógica marketinera del Gobierno, entre sus causas. El arquitecto especialista en espacio público opina sobre el tránsito en la Ciudad.
Por Juan Carlos Antón
rodolfo
Vive la ciudad. La recorre, busca en sus calles, imagina soluciones. Es el arquitecto Rodolfo Livingston, un apasionado por crear “espacios bellos y habitables”, que escribió más de diez libros de su especialidad y suele dictar seminarios y conferencias sobre temas urbanos. Hace dos años estuvo involucrado en política. Le propusieron ser candidato a diputado porteño por Aluvión Ciudadano: “Acepté aunque sabía que no iba a llegar. Tenía 8.000 votos y me faltaban 52.000 nada más”, bromea. Junto con su esposa, también arquitecta, participa del proyecto PropAmba, un espacio de reflexión que mantiene reuniones una vez por mes en la Biblioteca Nacional. “Ella está muy involucrada en política y está aportando mucho en el grupo. Hay abogados, ingenieros, arquitectos y sobre todo vecinos que son los que más conocen sus barrios y hacemos propuestas. Somos simpatizantes del kirchnerismo. Pero a mí me pasa como a Groucho Marx: no aceptaría un partido que me acepte a mí como socio”.

Livingston recibe a Diario Z en su estudio y acepta dialogar sobre un tema que suele encenderlo y despertarle la imaginación: el caótico tránsito porteño.

¿Hay una política de disuasión del uso del automóvil? Si la hay, ¿por qué no funciona?
Precisamente en el grupo estamos entrando en las políticas de Mauricio Macri. Él pretende que con el Metrobús la gente deje el auto pero sigue agregando cosas en la superficie de la ciudad donde ya no cabe más nada. Esto pasa también con las bicisendas o con la peatonalización del microcentro. Por ejemplo, hay calles como Esmeralda o Suipacha donde hay una bicisenda, motos, estacionamiento de motos a noventa grados de la vereda que es lo mismo que el ancho de un auto, más los autos que tienen permitido pasar por ahí. Finalmente, los peatones no caben. Entonces, habría que hacer “peatosendas”. Por empezar, una calle peatonal no puede aceptar ningún automotor, incluso la bicicleta. Por ejemplo, en la calle Florida sucede así.

Es pura peatonal.
Pero es que eso es lo que debe ser. No se puede ir por una calle peatonal y que te pase una moto a mil al lado de la oreja. Y además encima está la bicisenda. Es una falsa peatonalización porque hay hasta estacionamientos de motos. La intención anunciada es ir abandonando el auto pero la realidad es que casi todas las obras del macrismo en la ciudad son hechas por Durán Barba. No importa la obra sino la valla amarilla. Si uno se distrae en una esquina, le pueden poner una valla amarilla. Se puede hacer un paseo por la ciudad por las obras de Macri; habría que llevar una escalera para asomarse por encima de las vallas y ver qué hay.

¿Usted lo hizo?
Sí, claro. Yo ya lo he hecho trepándome y hay algunas donde no hay nada. Por ejemplo, alrededor del Cid Campeador, hace meses que hay una valla amarilla y un cartel que dice “estamos remodelando” y no se está haciendo nada. También levantan pavimentos donde no es necesario y ponen otros pavimentos. Ponen Metrobús y se arrepienten de donde lo ponen. Van improvisando.

¿Es un problema de ineficacia?
No. No es porque sean incapaces, es porque el fin determina los medios. Todo está orientado hacia la publicidad, lo demás queda relegado. Son, repito, los conceptos de Durán Barba para ganar las elecciones. Además, él es un tipo muy hábil y se basa en algunas creencias populares, como por ejemplo esa de “por lo menos” están haciendo obra y que ”no importa qué”. Perón decía “mejor que decir es hacer” y yo diría que sí pero antes de hacer hay que pensar. Hacer para qué. Con “hacer” sólo no alcanza.

¿Pero se puede organizar semejante flujo de gente que quiere llegar a la ciudad?
Los vendedores de autos nos convencieron de ser choferes gratis, sin sueldo. Pero manejar un auto tratando de que a uno no lo pisen, debiendo estar atento, es una cantidad de estrés mayor que ir en tren leyendo el diario. Nos han convencido de que si el auto tiene 200 caballos de fuerza, un look deportivo, una imagen de poder, es fantástico manejar. Yo no manejo en Buenos Aires, es un programa espantoso, feo. Estar cuidándose, los tipos que gritan, llegar a un lugar, verlo y no poder bajarse porque no hay lugar para estacionar. O vas al centro y cuesta lo mismo el estacionamiento que ir en taxi. Éstos no son hechos sueltos sino procesos: se fabrica un millón de autos, se agregan 4.000 autos por día y como no caben se ensanchan las autopistas. Esto se parece a otras cosas: por ejemplo, la guerra entre los microbios y los antibióticos. Sale un antibiótico nuevo y los microbios se adaptan y así los antibióticos no sirven y se vuelven a fabricar otros. Es muy parecido a las autopistas y los autos. Es un círculo vicioso. Hay que producir autos porque da trabajo.¿Quién se anima a discutir eso? Yo no le puedo decir a la Presidenta que los autos contaminan, ella quiere dar trabajo, que la economía crezca.

Otra de las “estrellas” de la gestión es el Metrobús.
Insisto, está arriba de la calle y arriba de la calle no cabe nada. Además a Macri no le importa lo que destruye. En la ciudad las calles no son solamente para que se transporten los autos, deberían ser más atractivas para las personas, por lo pronto. Pero además, hay lugares como la Plaza de Mayo donde se realiza la ceremonia de la reunión social para protestar o festejar algo. Eso es parte de la vida de la ciudad. La 9 de Julio cumplía esa función, recordemos la fiesta de Bicentenario. Cuando se hace un recital, ahora instalan el escenario en Libertador frente al Monumento de los Españoles y tienen que anestesiar a las jirafas y a los elefantes Y lo hacen ahí porque no hay ningún otro lugar. En el Central Park tienen la sheep meadow, que es un espacio, un campo impresionante. No hay nada allí, ni monumentos, y se hacen recitales. Acá no quedan espacios que inviten a grandes concentraciones.

¿Por qué se hizo el Metrobús en la 9 de Julio, teniendo el subte por debajo?

Lo lógico habría sido la ida por Carlos Pellegrini y la vuelta por Cerrito y los paraderos en las islas que ya estaban. Entonces, la cantidad de carriles hubiera sido la misma. Todos los árboles que tiraron abajo, ninguno prendió. Más allá de Macri hay una tendencia muy argentina a no poder aceptar el vacío. Por ejemplo, en una casa chorizo la gente va construyendo en el patio y los cuartos quedan ahogados. En la Ciudad cuando hay un vacío, pasa lo mismo: al lado de la TV Pública le metieron el gaucho, después lo sacaron y pusieron la flor o el mástil. Pero tiene que haber algo, no se soporta el vacío. Y el vacío no es una ausencia, es una presencia, la presencia de vacío.

Y es necesaria.
Claro que sí.

Dietrich dice que los subtes no son la solución al problema del tránsito.
Ellos prometieron diez kilómetros por año… El subte es muy bueno pero la gran pregunta es: ¿todo lo que se traslada tendría que trasladarse? Habría que hacer una estadística: averiguar adónde va todo el que entra o sale de la ciudad. Esa información nos falta. Y a partir de ahí hacer una estrategia.

¿Qué le parece la megaestación debajo de la 9 de Julio?
Son todos arranques, arranques nerviosos. Hay que estudiar la planificación no de la ciudad sino de la ciudad más el conurbano. Ellos proceden con arranques, lo mismo que hace la gente con sus problemas en las casas. Si uno va a un corralón, está lleno de dueños de casa. Llaman a un albañil para reformar. La gente viene con una demanda puntual, agrandar la cocina, y lo hace sin pensar en el resto. A nivel ciudad se hace lo mismo, pero la forma de responder es ver todo el mapa completo de la casa o de la ciudad. Hay que ver en conjunto la circulación de autos para dar soluciones. No se trata de tener arranques marquetineros.

¿Qué factores intervienen para que el tránsito en la ciudad sea un caos?
Primero la fabricación irrestricta de autos. Cómo se manejó la mente. Todo macho argentino ambiciona un cero kilómetro. Es el paradigma que le metieron a la gente. Hacen falta ideas. Había un tren a La Plata, el tren de los abogados, le decían. Era fantástico. En Europa no puede entrar el auto a la parte urbana. Acá se implementó lo de la patente que después no funcionó, tal vez porque no se aplicó bien. En concreto, hace falta un diagnóstico.

CUANDO LA BICISENDA SE CONVIERTE EN AMENAZA

El tránsito no es uniforme, tiene pulsaciones. Hay días en que uno se maneja por la ciudad con total tranquilidad, por ejemplo los domingos –explica Livingston–. La calle Serrano, se convierte en un tapón calle, con bicisendas, salidas de colegio, colectivos, todos a la misma hora. O la avenida Córdoba cuando salen de las facultades todos al mismo tiempo. ¿No sería más lógico cambiar los horarios? Porque a lo mejor eso coincide con algunas preferencias de la gente. Por ejemplo, con los colegios, la mitad podría entrar media hora después. Yo veo a esos chicos arrastrando la mochila a las 7 de la mañana, pienso en que a las 6 los padres los estaban vistiendo. Entrar media hora más tarde y salir media hora más tarde, a lo mejor les conviene. Los padres quedan solos en la casa hasta las 9 o 10 de la mañana.

¿Está a favor de las bicisendas?
Totalmente. Pero después viene cómo se implementan. Si le pongo a una calle una bicicenda de un lado, un estacionamiento de motos del otro y algunos autos que pasan, la bicisenda se convierte en una amenaza. Uno tiene hábitos para mirar para donde viene el tránsito pero resulta que la bicicleta viene en contra. Además va por un lugar muy finito. No estoy en contra de las bicisendas pero sí difiero en cómo están implementadas. No estoy seguro de que sea la solución pero sería mejor que hubiera calles exclusivas para las bicicletas. En los barrios no hace falta que todas las calles conduzcan todo. Acá por La Paternal los fines de semana no hay nadie. La fiesta maravillosa que se hizo en Avenida de Mayo y Diagonal para el 25 de Mayo se podría hacer todos los domingos.

¿Y con el transporte?
En Propamba proponemos trenes aéreos en ciertos recorridos. Estuvimos investigando. Cuelgan de una sola viga. Es mucho más económico que hacer un agujero bajo la tierra. Existen en muchos lados. Es una posibilidad no para toda la ciudad pero sí para algunos sectores. ¿Qué pasa si toda la General Paz está techada por un tren colgante? Aliviaría el tránsito y fomentaría que la gente no vaya en auto.

PERFIL

Es arquitecto. Tiene 83 años, está casado y es padre de tres hijos. Vive en La Paternal. Es creador de la especialidad “Arquitectos de Familia”, un sistema de diseño participativo que recibió dos premios internacionales (“Best Practices”, Estambul 1996, y “World Habitat Awards”, Bruselas, 2002). Durante la década de 1990 supervisó la aplicación del programa Arquitectos de la Comunidad en Cuba. Publicó más de diez libros sobre su especialidad y fue profesor universitario. En su estudio se dedica a las reformas de viviendas y a la creación de nuevas.

http://www.diarioz.com.ar/#/nota/livingston-manejar-en-buenos-aires-es-espantoso-42918/

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