No hay un Duran Barba de la hidrología

Rodolfo Livingston: “No hay un Duran Barba de la hidrología”

El arquitecto observa que el gobierno de la Ciudad tiene una “mirada selectiva”, que “privilegia hacer un negocio o ganar elecciones”. Propone complementar la construcción de viviendas con un plan hidrológico, que hoy no existe.
03.04.2013 | Análisis del reconocido especialista en urbanismo
Tiempo Argentino Por: Boyanovsky Bazán
Nos_tapa_el_aguaQue una ciudad colapse por la lluvia obedece a un conjunto de factores, en que el hecho climatológico es sólo un eslabón de una larga cadena. Para el reconocido arquitecto Rodolfo Livingston se trata también de un problema de infraestructura, de planificación, de construcción indiscriminada vinculada al modo de expansión de la sociedad capitalista y de la falta de previsión. Y en el caso puntual de la administración porteña en los últimos años, también por una “mirada selectiva” que privilegia “hacer un negocio o ganar elecciones”, lo que hace descuidar el problema hidrológico. “No hay un Duran Barba de la hidrología”, bromea Livingston, uno de los expertos en urbanismo más consultados el día de ayer, que no esquiva la conversación ni pierde el humor, a pesar de la tragedia. “Quiero aclarar que yo no tengo la culpa de la lluvia, no soy el dueño de las inundaciones.”
Para este profesional, autor de Cirugía de Casas y Arquitectura y Autoritarismo, entre otros, el problema tiene distintas capas. “Empezamos por abajo, la culpa la tiene la civilización occidental, porque el consumo, los negocios e inversiones hacen que se edifique sobre cauces que son de los ríos. Eso pasa en Madrid, en Nueva York y en París. La urbanización, la construcción indiscriminada sobre sitios que cuando los van a ver están secos pero después el río recupera su espacio. En eso lo podemos eximir un poco a Macri.”
–¿Qué influencia tienen las construcciones?
–Se ha edificado en los cauces de los ríos, hay cinco o seis arroyos en la Ciudad. Uno está debajo de Blanco Encalada, por eso se inunda. Otro, el Maldonado, que lo entubaron y pusieron la ciudad arriba. El proceso de construcción y los autos que hay cada vez más hacen que se crea que asfaltar es buenísimo. Yo estoy viendo ahora por el balcón, en La Paternal, y veo los adoquines. El adoquín deja pasar el 20% del agua, y tiene la virtud que los automovilistas que cuidan a sus autos, van despacio. Pero en cualquier momento se viene el asfaltado. Ahora se añade el metrobús, eso trae más asfalto. También cuando se construyen edificios en los barrios. Es una gestión que tiene una mirada selectiva. La mirada, con la Ciudad, es hacer negocios o ganar elecciones. Entonces no hay un Duran Barba de la hidrología.
–¿Hay vuelta atrás?
–Se podría ir previendo un poco más. Crear una dirección hidráulica. Parece que había una oficinita perdida, con una sola persona, y ahora creo que ya no hay nadie. El interés no está dirigido allí. El gran desafío nuestro, sobre todo en América Latina, donde tanto conseguimos en materia de distribución de la riqueza, es lograr una civilización que no tenga el consumo como único motor. Pero, claro, ¿podríamos hablar de revertir la industria automotriz en nuestro país?
–¿Cómo impacta el uso de espacios para la construcción de nuevas viviendas?
–Viviendas necesitamos, pero debe complementarse con el plan hidrológico. No se puede usar espacios verdes para hacer viviendas, no se puede dirigir solo a la vivienda. Hay que pensar no solo en espacios vacíos, sino edificios vacíos. «
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