PROTESTA A METROS DEL OBELISCO CONTRA LAS OBRAS DEL METROBUS Y EL AVANCE SOBRE LOS ESPACIOS VERDES

Página/12 -11/02/13  Por Emilio Ruchansky

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A metros de las futuras paradas del metrobús, pegados al Obelisco, centenares de personas protestaron ayer por el trasplante inadecuado, maltrato y posible asesinato de una serie de árboles. “Les pedimos que se vayan acomodando y terminen de ocupar el costado de la avenida. Y vean este paisaje, no sé si será una de las últimas veces que lo disfruten”, dijo Nidia Marinaro, de la agrupación Propamba, en un pequeño escenario, montado sobre la esquina de Hipólito Yrigoyen y el carril de la Avenida 9 de Julio, mano a Constitución. En ese sentido del tránsito, muchos echaron vista a los corredores que forman los palos borrachos, los jacarandaes y algunas tipas, que supuestamente van a ser trasplantadas. Más allá del edificio del Ministerio de Salud, yacen los árboles trasladados, algunos con mutilaciones brutales.

“Esto fue hecho a espaldas de la Legislatura, de las comunas involucradas y de los vecinos, que estuvieron en la audiencia pública el 5 de noviembre del año pasado. Y se hace cuando la Legislatura no está funcionando. La celeridad del proyecto no es casual”, planteó en el escenario la legisladora kirchnerista María Elena Naddeo. Su colega María José Lubertino agregó más tarde: “Queremos un metrobus en serio. No esto. Para empezar tiene que ser ecológico, como manda la ley, por eso el miércoles vamos a presentar un nuevo amparo para frenar la obra”.

Por su parte, el defensor adjunto de la Ciudad, Gerardo Gómez Coronado, planteó que la necesidad de modernizar el tránsito no puede hacerse sin tener en cuenta los temas ambientales y en contra de la ley. “Hay que hacer las cosas que sirven, no las que queremos mostrar”, agregó. La protesta sumó a un puñado de militantes del MST, agrupaciones barriales kirchneristas e independientes. También estuvieron los legisladores Adrián Camps (Proyecto Sur), Virgina González Gass (PSA) y las kirchneristas Gabriela Alegre y María de Carmen Bianchi.

El plan prevé remover y trasplantar más de 200 árboles para ensanchar el boulevard que se extiende por toda la Avenida 9 de Julio pero derivó, como dijo el arquitecto Rodolfo Livingston de Propamba, en “la tala indiscriminada” de palos borrachos, tipas, lapachos y jacarandaes, muchos de ellos añosos. Ana, una vecina que vio las tareas nocturnas, precisó que los árboles eran levantados con retroexcavadores, montados en camiones y traspasados a otras plazoletas, como ya se puede apreciar.

Marinaro, por su parte, denunció la aplicación de un descopamiento excesivo y total de algunos ejemplares. Es el caso de tres jacarandaes, que fueron transplantados a otras plazoletas. A ellos, los manifestantes les dedicaron estrofas de la Canción del jacarandá, de María Elena Walsh: “Al Este y al Oeste llueve y lloverá, y una flor y otra flor celeste del jacarandá”. Más posibilidades de sobrevivir tienen algunos palos borrachos, cerca del cruce de la Avenida 9 de Julio y Chile, que fueron podados al extremo, pero se les conservaron ramas con algunas hojas.

“En las hojas de la copa se forman unas hormonas que se denominan auxinas, que migran en forman descendente hacia la raíz y activan las formación de otra hormona, citoquininas, esenciales para el crecimiento radicular. Si sacamos la copa, no se formarán auxinas y, en consecuencia, se impedirá la formación de raíces para que el árbol se recupere”, señaló Guillermo Rey, un defensor de árboles que vive en Caballito. “Cada diez centímetros de tronco, se calcula un radio de un metro de raíz para extraer un capellón (la tierra que rodea a las raíces) y hacer un trasplante. Cortaron raíces y trataron a los árboles como si fueran mobiliario pero son seres vivos”, agregó.

Los talas indiscriminadas y los descopamientos fueron observados en octubre pasado por el arbolista mexicano Daniel Rivas Torres. Tras exponer en Eco Sociedad 2012, realizada en Esquel, Chubut, se despidió de Buenos Aires, observando que “a diferencia de la ocasión anterior (hace siete años), ahora encuentro el arbolado en una condición bastante deprimente. Principalmente las cortas severas (que no son podas) han echado a perder irremediablemente la estructura, seguridad y salud de muchas tipas que por desgracia ya no seguirán aportando sus múltiples servicios”.

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