REFORMA DEL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL

Por Astrid Lopolito

Sin perjuicio del contenido de la reforma de los códigos de fondo, cuyo proyecto se encuentra en el Congreso de la Nación Argentina, para su discusión y sanción legislativa, el cambio de lenguaje que se han propuesto los integrantes de la comisión que encaró la reforma, resultan sumamente importantes.

El Dr. Ricardo Lorenzetti, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, así lo expuso en una conferencia  que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional.

( Los invito a escucharlo en el link : http://www.cij.gov.ar/nota-9814-Lorenzetti-expuso-sobre-el-proyecto-de-reforma-del-Codigo-Civil-y-Comercial-en-la-Biblioteca-Nacional.html)

Las palabras que se utilizan en el código civil actual, sancionado en el siglo XIX, no describen ya la realidad de la sociedad argentina.

Ello es evidente en el derecho de familia, donde términos como Concubinato y Patria potestad, por ejemplo, nos remiten desde el vamos,  a ideas preconcebidas que ya no reflejan la cultura ni el modo de vivir de los argentinos.

Este cambio de paradigmas se propuso la comisión reformadora y no resulta un dato menor que al concubinato se lo denomine relaciones de convivencia; que traen aparejadas responsabilidades cumplidos determinados plazos legales; o que a la patria potestad se la mencione como responsabilidades parentales, despejando de tal modo prejuicios instalados sobre las relaciones familiares.

Hoy ya no podemos sostener que quienes conviven en aparente matrimonio no tengan derechos al disolver la relación y/o que la patria potestad refiere casi al dominio de los padres sobre los hijos, porque no son ya situaciones de la vida real.

Basta señalar que el propio código de Velez Sarsfield resultó insuficiente a poco de ser sancionado en relación al matrimonio y hubo de dictarse la Ley de matrimonio civil, en tanto vertiginosos resultan los cambios de las costumbres sociales.

El cambio de lenguaje apela a nuevas ideas sobre temas que, de lo contrario, ya traen una carga negativa enorme en el imaginario colectivo.

Las palabras construyen realidades y es medular adaptarlas a los nuevos tiempos.

El modelo de familia, ya no es impuesto desde la normativa jurídica. El código de Velez Sarsfield apuntaba a la familia propia de la época, católica, porque se trataba de una sociedad homegenea.

Hoy, el nuevo proyecto de código civil parte de una sociedad multicultural.

No impone ni describe un modelo de familia, porque la diversidad es la regla y no la excepción.

Este análisis filosófico que hicieron los encargados de la reforma, a partir de fijarse como objetivo de la normativa, que su destinatario sea el ciudadano y no el jurista, pretendiendo obtener un código accesible para todos, casi “de bolsillo”, en su terminología y lenguaje, es un enorme avance.

Por una legislación entendible para todos, donde la presunción del conocimiento de las leyes sea una posibilidad real y no una ficción, nos convoca desde ya a apoyar esta reforma, dejando la discusión sobre su contenido normativo para otra oportunidad y desde este mismo espacio

.Abrazo a todos.,

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